Ya en los primeros párrafos del capítulo de Invasores titulado “El extraterrestre arrepentido” (ver resumen), este que escribe reconocía, en aras de la absoluta transparencia que debe regir una investigación periodística, que nos hicimos muy amigos con el comandante Clomro. Esa no fue la única dificultad a superar en aquel capítulo; me resultó más complicado decidir qué hacer con relación a la real identidad de este presunto extraterrestre encarnado. La necesidad de quitar total o parcialmente la capucha de Clomro no iba en plan, ni lejanamente, de “desenmascararlo”.
Escribir sobre Clomro sin temor a develar su identidad me permitiría contar ciertos aspectos biográficos que ayudarían a entender mejor la vida del hombre -y no sé si también la del encapuchado-. Como no le iba a pedir permiso para publicar su nombre y su decisión parecía ser seguir en el anonimato, elegí esperar a que él mismo quisiera “autodesenmascararse”. Y eso hizo, finalmente.
Se sacó la capucha hace dos años, para Invasores y, aún así, el enigma persiste: siguen apareciendo personas que mantienen encendida su fama. Hay quienes hablan de su misterio, piden no reírse cuando refieren alguna anécdota sobre él e incluso invocan alguna relación de proximidad con “el famoso” comandante Clomro. ¿Serán ciertos esos vínculos? ¿Acaso no suenan a leyenda urbana, como la que dio origen al caso Vidal?
Aunque las grandes intrigas sobre el personaje se hayan resuelto en el libro, quedan otros misterios por descubrir. Gran Hermano 2012 parece darnos la razón. ¿Tendrá alguna evidencia Víctor, el marplatense, para decir que es sobrino del comandante? ¿Cuán lejos llegarán tales murmuraciones? Clomro está por visitar la Argentina. No faltará ocasión para preguntarle.
ENLACES
Adelanto: “El extraterrestre arrepentido”
Por qué me saco la capucha en Invasores
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