Los lectores de “Invasores” dicen

Que un libro tenga su propio blog lo hace distinto. Que continúe en Internet lo vuelve, de algún modo, un libro vivo.
Para que esta idea funcione tus comentarios -lector- son fundamentales. En esta sección te invitamos a dejar tus aportes, críticas, erratas y tus propios recuerdos sobre las historias abordadas en Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Sudamericana, 2009).
¡Muchas gracias por participar!

Anuncios

4 comentarios

  1. Lo leí y me divertí mucho.

    Lo primero que se me ocurre es que no sé cómo pero sé que el cangudrilo TIENE que hacer una aparición en Cartoneros del Espacio. Cosas así no se le ocurren a mi mente enferma.
    Un dato del tipo “ah, mirá vos” (con un cierto componente de “qué pequeño es el mundo”):
    Mi viejo fue quien hizo la caricatura de Perón en Che OVNI (que también aparece en el avión negro y no sólo en un auto, como dice ellibro).
    También, según él, hizo otro cartel que aparece en la película pero no me dio más precisión (probablemente el del aut y él no lo recuerda).
    Pero se acordaba que cuando Uset le pidió la caricatura estaban con él (mi viejo) Alejandro Dolina y Carlos Trillo. También es probable
    que estuviera Tom Lupo, que en esa época era un pibe recién llegado de Chaco.
    Según mi viejo, las teletransportaciones a París, Madrid, etc. obedecían a que Uset y los actores querían conocer Europa y se
    inventaron la película para que los productores les paguen el viaje. Bueno, eso, el dato “ah, mirá vos, qué pequeño es el mundo” del día.
    El capítulo de Valentina de Andrade lo esperaba también con ansias porque las épocas de mayor actividad acá en Buenos Aires coincidieron con mis años de mayor fervor formador artístico y yo, imbuido de todo el espíritu dada-surrealista posible, me había enamorado de la frase “Extraterrestres transmiten verdades universales a la señora Valentina de Andrade”. Bah, sigue pareciéndome de una musicalidad poética sublime. Algún día voy a componer una canción con ese título (pero primero está en la cola “Laura Ingalls se cayó en un pozo ciego”). Creo que incluso había despegado uno de los cartelitos con la frase y lo tenía como miniposter en mi pieza. No sé, no lo encontré pero sí un maravilloso folleto de los Niños de Dios (que algún día escanearé y pondré en Las armas del reino II, promesa).

    En fin, que el libro está muy bueno, algunas partes más que otras, claro. Lo de Francisco García da para una novela, una película, algo. También lo de los mendocinos. Los dos últimos capítulos (el del museo de Victoria y el de Ozonos) me dejaron una sensación de pena/lástima/quéséyo. Bah, muchos de los capítulos te dejan con esa sensación de “¡pobre gente!”, pero sin que uno se sienta soberbio por ello (no sé si se entiende, como que uno, pese a ser un escéptico y refutador de mierda, siente hasta cierta empatía o cariño por estos personajes. Obviamente, que sean buenas personas no los hace menos equivocados, charlatanes o pasibles de ser refutados con vehemencia, pero al menos uno tiene que enfrentarse al reparo de “y bue, si son felices…” antes de darles con un caño).
    Creo que esto es el punto fuerte del libro, que cuenta historias de vida de personas normales (bue…, estirando bastante el adjetivo) en relación con los OVNIs. Podrías haber hecho un libro dándole palos a Fabio Zerpa, Las Heras y otros de idéntica calaña y sin embargo no lo hiciste, lo que le dio un toque novedoso y mucho más interesante al libro (al fin y al cabo, los que pensamos que estos son charlatanes no necesitamos convencernos más y los que creen en ellos no van a cambiar de opinión por un libro).
    Y eso. Ojalá haya un Invasores II.
    Importante: Mi padre es el artista Tito Pérez. Su web http://www.titoperez.com.ar/

  2. Estimado Sr. Agostinelli: He leído con mucho interés su libro “Invasores”. Su peculiar enfoque es por demás atractivo. Me permito hacerle un comentario de primera mano sobre Zagorski y el varkulets. En Noviembre de 1970 (entonces tenía apenas 15 años), tuve ocasión de asistir a una charla sobre OVNIs que dictó el P. Reyna en un establecimiento religioso en la localidad de Caseros.
    Sobre un costado, se había dispuesto una mini-exposición de elementos ufológicos aportados por el mismo P. Reyna (entre ellos, recuerdo uno de los objetos encontrados tras el aterrizaje de un OVNI en la quinta de Mercante, en Garín).
    No recuerdo casi nada de lo que habló el disertante, pero sí recuerdo que -junto a diversos elementos-, se hallaba un ejemplar del famoso “Martín Fierro” en varkulets. Le diré que me impresionó. No tanto por su pretendido origen extraterrestre, sino por el evidente esfuerzo mental y físico que había requerido la elaboración de semejante volumen.
    Ojalá algún día se recupere uno de los ejemplares que mencionás en tu libro.
    Aprovecho para felicitarte por “Invasores”.
    Le añade una dimensión más humana y cálida a toda esta casuística.
    Cordialmente.
    Ricardo.

  3. Hola Ale,
    Como ya te había comentado, el libro me parece excelente. Está muy bien escrito y es un gran aporte para todos, escépticos y creyentes. Es el trabajo de alguien que vivió de cerca los acontecimientos y ha meditado profundamente sobre ellos.
    Otro de los aspectos importantes de tu libro es que evita caer en la agresión e insulto fácil en que caen habitualmente otros autores. Eso me parece especialmente valioso.
    Quiero contribuir para la segunda edición (ampliada y corregida) con una pequeña posible errata:
    En las páginas 223-224 (desgraciadamente cito de memoria) aparece la mención a un tal Alexander Hamilton, quiénl habría muerto en 1880 y participado en un evento de mutilación o robo de ganado en 1897. De ser así parece que la mención correspondería a un capítulo sobre historias de ultratumba 😉
    Un gran abrazo
    Marcelo

  4. Hola Alejandro:
    Pude ver una breve pasada tuya, por el programa de Petinatto. Indudablemente este tipo de programejos no hacen a la seriedad del caso. Creo que siempre hubo relatos auténticos, que fueron tomados en broma. Hace muchos años conocí al padre Reyna, en el observatorio de San Miguel, llevado por un catecista que creia en los “ovnis”. Yo era muy joven , pero la mente abierta de este hombre me impactó. Para ese entonces, una noche, en la terraza de mi casa de Villa Devoto, vi una extraña formación de luces en forma de V, que avanzaba muy lentamente y de repente, cada una de las luces se dirigió a un lugar diferente en el cielo. Bajé corriendo, y le conté a mi madre, quien me miró y me dió una teoría sobre los pájaros nocturnos. Traté de explicarle lo que vi, pero siempre repitió su teoría.
    Han pasado muchos años de aquella experiencia, y poco a poco me fuí acercando a nuevas experiencias. Pasé por el control mental, (Silva, y ottros grupos) En uno de ellos, haciendo un curso de fin de semana, descubrí hay otros habitantes del universo entre nosotros. Y que no son tan buenos como nos pintan.
    Bueno, te dejo, si te interesa en otro momento te sigo contando.
    Un abrazo, Oscar

    Pd. Soy pintor, mi página es http://www.azerlav.com.ar


Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s