Rodolfo Braceli sobre el caso Villegas-Peccinetti

Roberto BraceliEn febrero de 2008, el periodista cuyano Rodolfo Braceli contestó por mail varias preguntas relacionadas con su cobertura en 1968 del caso Villegas-Peccinetti, el supuesto encuentro de dos empleados del Casino de Mendoza con un plato volador y cinco humanoides. Sus declaraciones no fueron incluidas en Invasores a pedido del propio entrevistado: Braceli me desaconsejó que lo hiciera si las iba a resumir. Como mi investigación incluía otros testimonios (como el de los protagonistas) y editar el suyo era indispensable, éste lamentablemente quedó fuera del libro. Una  relevante nota de Braceli se publicó en Gente Nº 163 del 5 de setiembre de 1968 bajo el título “El caso de los seres que bajaron del ovni”.

– A propósito del encuentro con un ovni de los empleados del Casino, y apelando a tu memoria, ya que de este episodio se van a cumplir 40 años, ¿obtuviste nuevas informaciones luego de la publicación de aquella crónica?

Juez Marzari Cespedes–Más que informaciones tuve la ocasión de tratar, en simples conversaciones de vereda, cotidianas, a los principales protagonistas. A través de ellas percibí que la teoría del juez Jorge Marzari Céspedes estaba bien orientada. Se trató del armado de una enorme broma, gestada y liderada por Juan Carlos Peccinetti y padecida por Fernando José Villegas. La broma, tramada con la complicidad de otros empleados del Casino provincial, se les fue de manos y, como sostiene el juez  “no hubo más remedio que seguir la farsa”. La farsa se complicó con la entrada en el medio de la noche, al Liceo Militar y tomó estado público y enseguida fue noticia nacional. Por eso Carlos Fontanarrosa, el director de Gente, por telegrama me pidió –todavía vivía yo en Mendoza- la más amplia cobertura.
Fernando Villegas–En ese trato, en esos cruces de vereda, ¿qué impresión te dejaron Peccinetti y Villegas?
–La impresión de que Peccinetti era del tipo de personas que están muy propensas a la fabulación. Cuando tiempo después apareció preso por estafa en Chile no me sorprendió mayormente. La gran broma con enanitos verdes y etcétera que protagonizó y escenificó podría entenderse también como una estafa; digamos, una estafa para ir elongando futuras estafas suyas. En cuanto a Villegas, aunque tenía la misma edad que Peccinetti, en la comparación lo sentí como un adolescente, como alguien demasiado impresionable, vulnerable. Es decir, muy apto para ser víctima de una broma interplanetaria.
Juan Carlos Peccinetti–En 1968 el tema ovni estaba en plena ebullición, especialmente en Mendoza, ¿cuáles son tus recuerdos de ese clima cultural que rodeaba la provincia?
–Mendoza tiene una larga tradición en ese tema, se remonta, por ejemplo, a denuncias de “extrañas visitas espaciales” antes de catástrofes como el gran terremoto y el famoso alud de Puente del Inca. He conocido en la provincia personajes que investigaron estos fenómenos con curiosidad y seriedad. Y he conocido personajes que lo hacían desde el simple delirio y la fácil chantada. La cantidad de unos y otros me hace decir que los primeros son unos pocos y los segundos demasiados. Prefiero no dar nombres porque muchos de ellos han muerto. Hablando del clima que se vivía en Mendoza en aquel setiembre de 1968, rescato un episodio con el que cerraba mi nota. Un par de actores, con el rostro enharinado, simulaban ser un matrimonio que se peleaba en plena vereda céntrica. El gran plato que se arrojaban por la cabeza era de goma. En ese plato había esta leyenda: “Nos invaden, el mundo se está por acabar y nosotros todavía no tenemos una salita para hacer teatro. Apurémonos, antes de que llegue el fin del mundo o empiece la invasión. Porque de lo contrario, en vez de morirnos de terror nos vamos a morir de vergüenza.” Algo más, ¿puedo dar mi parecer sobre el asunto de los ovnis, más allá del episodio protagonizado por Peccinetti y Villegas?
–Por supuesto que sí.
–Vengo siendo un agnóstico. No creo en nada porque creo en todo. En cuanto al tema de los extraterrestres imagino que sí, que hay vida en otros planetas. Que desolador sería  ser los únicos vivientes, con tanto universo disponible. Desolador y desabrigante. Concretamente, en relación a los ovnis, nunca vi ninguno, pero los creo posibles. Dicho con otras palabras: creo en esa prodigiosa posibilidad, pese a que el señor Fabio Zerpa afirma lo mismo.

Alejandro Agostinelli

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