Juan Gimeno: “Me encariñé con tus entrevistados”

Juan GimenoHola Alejandro:
Quiero felicitarte por el hermoso libro tuyo que leí. Espero que la editorial te pueda dar también un poco de alegría, a la hora de pasarte los dividendos.
Creo que ya te lo deben haber dicho, pero quiero que sepas que es un libro atrapante, difícil de abandonar hasta la última página. Lográs que el lector se encariñe con tus entrevistados, alejándote de esas posturas fundamentalistas tan comunes, que obligan a amar u odiar a los “invasores”. Además me encanta ese tonito pícaro, parecido al de los redactores de Página/12 de otros tiempos, que llenan de color todas las páginas. Tal vez, para mi gusto personal, algunos capítulos son un poco extensos, tomando caminos laterales, armando como un gran rompecabezas. Pero lo mismo pensaba de A Sangre Fría, de Capote, y después me enteré que no le había ido tan mal.
Te dije que iba a gozar el libro, porque pensaba leer sobre un tema del que no sabía mucho. Así podría disfrutarlo como toda primera vez. Pero me sorprendí de la cantidad de vasos comunicantes entre el fenómeno OVNI y el fenómeno psi. Me hiciste acordar que tengo una entrevista donde hablo con una mujer que conoció los duendes okupas. En el  marco de nuestra historia del espiritismo argentino, en la sociedad Constancia, una socia me contó que cuando era chica, fue de visita a la casa de un primo, que la llevó a un baldío cercano. Y desde un árbol alto pudieron ver, entre los escombros de una casa… bueno, ya te imaginás cómo sigue el relato.
Recuerdo otra anécdota sin desperdicio. En el Instituto de Parapsicología de Naúm Kreiman, el pionero de la parapsicología argentina, apareció un tipo que decía poder mover la copa. Nos sentamos Kreiman, un amigo, el supuesto médium y yo. La copa por supuesto que no se movió ni un cachito, pero el tipo de golpe incorporó a un extraterrestre y empezó a hablar con otro acento. Lo dejamos seguir para ver qué pasaba, y resulta que nos dice que es de no sé qué planeta, que quiere saber cómo son las relaciones sexuales en la tierra, y nos insta a que nos desvistamos y comencemos. ¡Te podés imaginar la cara del viejo Kreiman!
No te quiero ocupar mucho tiempo, pero conozco otro vidente que me contó que sus poderes comenzaron a los 6 años. Cuando estaba en el campo, bajó un plato volador, y unos humanoides lo inmovilizaron y le aplicaron unos cables a su cuerpo. A partir de ese momento comenzó a tener clarividencia y a curar por la palabra.
Me gustaría alguna vez poder escribir un libro como el tuyo. Mientras tanto me conformo con releer el tuyo, imaginarme sentado al lado tuyo en las entrevistas, cara a cara con los invasores, esos seres tiernos, crédulos, necesitados de afecto y atención, como cualquier niño (o adulto, claro)  de cualquier rincón del universo. Un abrazo y hasta pronto.
Juan Gimeno

Miembro del Instituto de Psicología Paranormal y de la Asociación Iberoamericana de Parapsicología. Es autor de Augusto Frin, Pionero de Domínico (2006) y de Naum Kreiman, la Parapsicología y la Ciencia en coautoría con D. Ivnisky (2008)

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