Mitos y verdades sobre el mundo extraterrestre


Por José Medrano (*)

Las teorías se acumulan de a cientos; las imágenes, los videos, los testimonios: basta googlear la palabra “OVNI” o “ALIEN” para que miles de páginas nos aseguren que estamos cercados, rodeados, que cada año decenas de platos voladores investigan el planeta y a su gente con los más diversos fines: educarnos, salvar su especie con (nosotros) la única especie afín, invadirnos, eliminarnos, convivir. Lo cierto es que todas las teorías suelen estar acompañadas de la voz de “un especialista”: el ufólogo, persona dedicada al estudio de los objetos no identificados y los seres que las manejan. Cada año se realizan congresos, reuniones y se publican libros sobre el tema. El mítico Fabio Zerpa insiste en asegurar que hay vida extraterrestre y que está entre nosotros. A sus 82 años, el hombre que jura morirá en su ley viajó a la India en busca de nuevas evidencias, aunque el viaje haya frustrado la entrevista pautada.

Será entonces el lúcido Alejandro Agostinelli, ufólogo, periodista, documentalista y autor del libro Invasores, quien nos acompañe a inaugurar esta nueva sección, en la que preservando el lugar para el imponderable y la sorpresa, abordaremos uno de los temas que más pasiones despierta en todo el mundo: el de la vida extraterrestre.

PRIMERAS EVIDENCIAS. Mucho antes de que la palabra OVNI o UFO (Unidentified Flying Object) se popularizara, hubo varios avistamientos de objetos no identificados en el cielo. El primero documentado ocurrió en Chile en 1868, año en que los ufólogos aseguran que hubo una “oleada” de platos voladores sobre la tierra, fenómeno que se repetiría en diversas oportunidades y por última vez, según Zerpa, en 2008. Lo cierto es que desde entonces los platos voladores están ahí: en miles de fotografías y videos, en la boca de cientos de testigos que aseguran haberlos visto y algunos que llegan mucho más lejos y afirman haber tenido contacto de distintos tipos con aliens: por abducción, por mensajes telepáticos y hasta hay mujeres que dicen haber sido embarazadas de pequeños híbridos.

La lista no parece conocer límites. Agostinelli, quien para su libro entrevistó a los casos argentinos más resonantes de personas que tuvieron contacto con aliens, se detiene en quizás un punto central: ¿Es la ufología una ciencia? Y así responde: “La ufología no es una ciencia, y sigue sin serlo aunque algunos ufólogos utilicen el método científico, que es la actitud más aconsejable. La misión del ufólogo, si es que debería tener alguna, es identificar a los objetos voladores no identificados y descubrir las causas de los avistamientos de fenómenos aéreos no convencionales”.

MITOS Y VERDADES. Lo cierto es que desde el Siglo XIX hasta la fecha las apariciones de objetos en el cielo son moneda corriente y los ejemplos sobran: poco antes de que en 2001 dos aviones derrumbaran las Torres Gemelas, un grupo de turistas en helicóptero grabó con toda nitidez un plato volador alrededor de los edificios; la famosa “Área 51” en los Estados Unidos, lugar que se utilizó para todo tipo de experimentos militares conserva, según Zerpa y Bob Lazar, un americano que trabajó en el lugar y restos de alienígenas que se habrían estrellado en la tierra: las imágenes cortan el aliento, aunque también despiertan la sonrisa de los escépticos. Pero están son apenas mínimas muestras en la teoría de la vida extraterrestre. En Argentina los casos se cuentan de a cientos y las imágenes circulan con toda libertad por Internet. Con la tecnología de hoy, la veracidad de las imágenes es puesta en duda.

Será “creer o reventar”, o por lo menos así lo dice Agostinelli al ser consultado, sin más, sobre la existencia o no de seres de otros planetas: “Pruebas evidentes, como todo el mundo sabe, no hay. Tengo mi corazoncito puesto en algunas ideas, pero juro que mi interés por el tema no necesita de esta posibilidad. Creo que no hubiese podido escribir Invasores si hubiese permitido que mis creencias personales invadieran la materia viva de mi investigación, que son las historias que me contaron muchas personas convencidas de haber tenido experiencias reales con dichos extraterrestres”. Es que cada vez son más los testimonios que se reúnen de personas que aseguran haber tenido contactos del tercer tipo (interacción directa), algo que el célebre Zerpa se dedica a divulgar desde cuanto medio de comunicación encuentre a mano. ¿Tendrá razón?: “Zerpa puede tener razón en algunas cosas, pero cuando se refiere a estos asuntos incurre en tergiversaciones e incluso engaños que lo vuelven una fuente de información confusa y nada confiable. En su caso, me resulta molesto que mezcle continuamente sus creencias con los casos que presenta. Otra sería la historia si no se esforzara tanto en vender como realidades contantes y sonantes relatos que deforma hasta convertirlos en ficciones de cartón pintado”, refuta Agostinelli, quien en relación a la nueva ola de testimonios (impulsada por la película “Avatar”), dice: “Me parece que no necesito un diploma de psicólogo para decir que la inmensa mayoría de las fotografías y videos sobre presuntos extraterrestres que vemos en la red o en documentales alusivos al tema son como cúmulos nimbus o manchas de Rorschach. En estas imágenes los que creen en OVNIS colocan ahí sus conocimientos estereotipados acerca de cómo deberían lucir naves o seres de otros mundos, mientras que los escépticos proyectan sus propias ideas sobre cómo se podría haber producido el objeto que vemos ahí, sea real o prefabricado”.

CROP CIRCLES. Fuera del Área 51, que le dio de comer a la industria del cine durante años, hubo otros fenómenos de los que también Hollywood supo sacar provecho. Los crop circles son extrañas figuras sobre campos de trigo -ubicados en los puntos más remotos del globo, aunque con cierta concentración en las islas británicas que normalmente sólo se pueden ver desde el cielo, y que en teoría esconden cifrados mensajes para los extraterrestres; de hecho, habría datos certeros que indican que esconden mensajes en código binario. El film Señales, de M. Night Shyamalan, puso en primer plano el tema y, como bien diría nuestro ufólogo, en este caso “la relación con la vida extraterrestre es inspiracional y motivacional”, así, creerá quién quiera creer y quien no, bien puede conformarse con ver los bellos círculos que surgieron en los ochentga y que con cada nuevo diseño se ponen más y más complejos. Según Agostinelli, el mayor mérito de estos “artistas anónimos” consiste “en crear tan vertiginosamente como en una noche obras monumentales y desafiantes”.

TESTIGOS. Hace más de cincuenta años Fabio Zerpa vio desde un avión algo así como un “plato volador”: un OVNI. Luego dedicó el resto de su vida a investigar el fenómeno. Desde entonces, en Argentina se cuentan por cientos los casos que Zerpa almacena y que pueden leerse en su página web. Quien escribe tuvo la ocasión de asistir a un congreso mundial de ufología en Buenos Aires, y los testimonios pueden barrer o incentivar con cualquier escepticismo: la duda quedará siempre a la espera del dato que la confirme. Agostinelli, con años de estudio y decenas de entrevistas a estos testigos recuerda, quizás, una de las más extrañas y peligrosas historias que haya escuchado. Tras aclarar que condenarla al campo del disparate es “odioso, incómodo e ingrato”, cuenta: “Una de mis historias preferidas sucedió hace unos cinco años, es la historia de Radar-1, un grupo de contacto liderado por Guillermo Romeu, un evangélico convencido de que en las afueras de la ciudad de Victoria, Entre Ríos, había un campamento subterráneo de Grises que se preparaba para invadir el planeta.

Romeu afirmaba ser un híbrido, mitad humano, mitad extraterrestre. Sus seguidores recibían instrucción militar para estar listos el día del Apocalipsis y recorrían Victoria en una 4×4 que Romeu hacía creer que transportaba tecnología de punta. Su gente iba a ese sitio -donde nunca pasaba nada- armada hasta los dientes. A Silvia Pérez Simondini, directora del Museo OVNI de Victoria, le aterrorizaba que esta gente confundiera a un chiquito perdido con un humanoide y le disparara. Un grupo de ufólogos rosarinos llegaron a disfrazarse de Hombres de Negro para darles un susto. Romeu terminó riéndose de ellos. Pero no rió último, un día se encontró cercado y se voló la cabeza el día del cumpleaños de su hijo”. La mayoría de los ufólogos aseguran haber tenido visiones de algún tipo: luces en el cielo, platos voladores, seres de luz.

Agostinelli, al ser consultado sobre si tuvo una experiencia cercana con un extraterrestre, respondió enfático: “Sí, hace varios años Graciela Alfano me invitó a su programa y estaba Jacobo Winograd”.

(*) Primera publicación: revista Clubs & Countries Nr , sección “Mondo Bizarro”, agosto 2010. La nota original se puede descargar entrando aquí: Revista Club & Countries.

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