En el camino de Charles Fort

Oscar Galindez

Oscar Galíndez. Fotograma: Alternativa Ovni

Por Oscar A. Galíndez (*)

Si bien Invasores es un notable compendio de hechos extraordinarios acaecidos en nuestro país, no resisto la tentación de correlacionar su contenido, su filosofía y su original perspectiva, con la obra de Charles Hoyt Fort[1]. Parafraseando la “Introducción” que aparece en la versión en lengua hispana[2], ese libro fue catalogado como la “fusión de todas las cosas en las demás, la imposibilidad de distinguir cualquier cosa de cualquier cosa en un sentido positivo, o específicamente de discernir la vida de cada día de la existencia de los sueños” (…) “Es algo que muchas personas no han querido”. Pero que, a pesar de ellas, han sucedido. “Para algunos una primera lectura parecerá tal vez tan sólo un amasijo de datos más o menos extravagantes” (…) “Pero el mérito de El libro de lo condenados  (y, me permito interpolar, también el de Invasores), es mucho más profundo que la simple recopilación de unos hechos malditos; me atrevería a decir que es, incluso, el del planteamiento de una nueva filosofía”.

Y coincido con ello, reafirmando que es una obra indispensable para poder contar con un espectro más amplio acerca de estas fenomenologías.

FORTFATE1Algunos dirán que Invasores es una obra de ficción. Pero –quienes desde hace más de cuatro décadas estudiamos y seguimos detenidamente el desenvolvimiento de estos eventos- sabemos que su autor no debió recurrir en absoluto a la ficción. Antes bien, se ha limitado a indagar una casuística que a todas luces parece inverosímil, exponiendo los hechos con la profesionalidad y objetividad periodísticas, y casi sin mayores comentarios, pues su índole extraordinaria recomienda asumir esta actitud por sí sola. Empero, el mensaje y la novedosa orientación filosófica de la obra se captan con claridad.

NUEVA FILOSOFÍA

Cuando aludo a una suerte de “nueva filosofía”, no me refiero a la disciplina como tal. Pretendo subrayar que la particular perspectiva de Invasores comporta un razonamiento ponderable que viene a cubrir un vacío. Trasvasar el enfoque clásico del periodismo ha sido un tratamiento infrecuente en el ámbito ufológico. En efecto, el circuito de la  información y la comunicación social comprende el medio, la emisión y la recepción de un mensaje. Los medios son la prensa, la radio, la televisión, el cine, que condicionan el mensaje conforme a su diversa naturaleza. Pero la prensa clásica, que siempre ha difundido informes sobre estos fenómenos, casi nunca se ha preocupado por su seguimiento y ulterior explicación.

Al lector siempre le ha quedado la idea del fenómeno como noticia en sí, como algo extraordinario, inexplicable y quizás de procedencia extraterrestre, olvidando la prensa que con ello ha contribuido a influenciar psico-socialmente al lector, radioescucha y/o televidente, sobre la incesante proliferación de objetos desconocidos por todo el orbe. Una cosa es informar sobre el incidente en sí, que puede ser confiable o no, y otra muy diferente es desinteresarse por entero sobre la difusión ulterior acerca de cuál fue la interpretación más o menos aceptable, que ulteriormente se dio, acerca de lo que fue materia de la observación publicitada.

Eliel C. Ballester considera que la información equivale a noticia complementada, razón por la cual define a la información periodística como la relación pública e inteligible de los hechos elaborada de modo tal que diga qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué ocurrieron los hechos (3).

En este campo, hacía falta una obra como Invasores, puesto que no todo lo que se denuncia como un extraño avistamiento en los cielos, en el mar o en tierra, puede -apresurada y ligeramente, y sin mayores datos- encasillarse como anomalía ovni. Es más, la inquietud del autor por el esclarecimiento de estos episodios no se detiene en ese extremo explicativo, sino que procura ahondar aún más en esta cuestión; esto es, no permanece indiferente ante las causas o estímulos que inducen al testigo a referir experiencias tan asombrosas. Y esto me parece un emprendimiento digno de elogio; esto es, una perspectiva diferente y más amplia de la información. Eso significa mi expresión “nueva filosofía”.

En estas décadas he guardado silencio sobre la problemática a raíz de mis funciones. Pero, en el ínterin, he reformulado muchas  de mis perspectivas en relación al fenómeno, alentando una mente abierta hacia todo lo que contribuya a su conveniente esclarecimiento científico.

A pesar de las lamentables e interminables reyertas y recelos suscitadas entre las múltiples escuelas que se disputan la verdad (a veces con irrepetibles epítetos entrecruzados), no hesito en suministrar toda la documentación que me es requerida, aún a sabiendas que podría ser utilizada para descalificar algunas de mis investigaciones, que quizás puedan ser erróneas o acertadas. Pero como no soy dogmático, ni dueño de la verdad, mi único interés se centra en ahondar este fenómeno y formular proposiciones que conlleven a conclusiones confiables acerca de las anomalías residuales que aún no cuentan con una explicación satisfactoria. Sin preconceptos y cualquiera sea la naturaleza del fenómeno que las genera.

Para terminar, Donald Wollheim ponderaba la audacia de Fort en los siguientes términos: “Leer su obra es algo necesario para toda mente inquisitiva”.

Extiendo nuevamente esa apreciación hacia a Invasores.

 Referencias.

1) Fort, Charles H., The Book of the Dammed, edit. Boni and Liveright Inc., 1919.
2) Fort, Charles H., El Libro de los Condenados, Ediciones. Dronte, Bs.As., 1974, Introducción del traductor Domingo Santo, fechada en enero de 1970.
3) Ballester, Eliel C., Teoría y Cuestiones de la Libertad de Información, Edit. Abeledo Perrot, Bs.As., 1959, ps. 13/15).

Oscar Galindez

OSCAR GALÍNDEZ: “Es una obra que aporta una novedosa orientación filosófica”.

(*) Es abogado y procurador por la Universidad Nacional de Córdoba. Docente en varias cátedras de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Jujuy y presidió el Superior Tribunal de Justicia en la misma provincia. Fue el primer representante en la Argentina la Flying Saucer Review, el NICAP y la APRO. En 1966, co-fundó el CADIU (Círculo Argentino de Investigaciones  Ufológicas). Escribió sobre el tema para la revista AeroEspacio, órgano oficial del Círculo Aeronáutico de la Fuerza Aérea Argentina, y publicó en las revistas Stendek, Phenomenes Spatiaux, Lumieres dans la Nuit, Inforespace, Australian Flying Saucer Review, entre otras. Escribió seis libros jurídicos y es autor de los libros Informe sobre los Objetos Voladores No Identificados (1968) y Los Ovnis Ante la Ciencia (1971). Entre 1974 y1976 dirigió “Ovnis, Un desafío a la ciencia”, una de las más influyentes publicaciones hispanas especializadas en el tema con orientación científica.

Notas relacionadas

Oscar A. Galíndez: “Invasores es la concreción de un espléndido trabajo de campo”

Originalmente publicado en Anuario CdU (2009). Ed. Fundación Ikaros, España.

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