Un ejemplo de honestidad periodística

Por Luis R. González

¿Que decir de Invasores que no se haya dicho ya, por ejemplo, en el blog del libro? Un punto quizá poco destacado sería su valor periodístico. Casi desde el principio, en todo el mundo, el fenómeno ovni fue divulgado también por periodistas que pretendían ofrecer a sus lectores, radioyentes o televidentes una visión imparcial, Quizá eso fuese cierto en sus inicios pero cuando el asunto empezó a convertirse en un negocio rentable, por lo general, esos periodistas se olvidaron de su responsabilidad y se convirtieron en perpetuadores del misterio.

Luis R Gonzalez

LUIS R. GONZÁLEZ.Invasores me ha devuelto la esperanza de que estos temas pueden ser tratados de manera correcta sin disminuir ni un ápice su atractivo”.

Mi amigo Alejandro Agostinelli, no. Quizá no lleve tantos millones de kilómetros tras los ovnis como algunos (sí, por qué no decirlo, me refiero al exponente máximo en lengua castellana de esta perversión, J.J. Benítez –aunque no olvidemos a colegas suyos menos internacionales como Jaime Maussan, o Iker Jiménez-) pero, a diferencia de estos himbestigadores de pacotilla, Alejandro se ha mantenido fiel al verdadero periodismo y ha intentado siempre sino llegar a la verdad definitiva (ideal casi nunca alcanzable) al menos profundizar en los hechos y los personajes para intentar ofrecer al público una visión lo más completa posible de lo ocurrido, y que cada cual llegue a sus propias conclusiones. Con ello, al menos en mi caso, Alejandro me ha devuelto la esperanza de que estos temas pueden ser tratados de manera correcta sin disminuir ni un ápice su atractivo (incluso diría que aumentándolo). Esperemos que muchos más periodistas sigan su ejemplo de honestidad.

Ozonis Martha Green

Martha Green y su hija, que le pedía un hermanito.

Supongo que relatos como los de los primeros contactados argentinos (anteriores incluso a Adamski) que se citaron con un plato volador gracias al espíritu de un misterioso ingeniero terrestre ya fallecido y residente en Ganímedes; o el de Martha Green, la dulce esposa de un militar represaliado por peronista, que ya desde mediados de los años cincuenta aseguraba haber realizado continuos viajes astrales al planeta Ozonis donde incluso habrían llegado a nacer los hijos que su cuerpo terráqueo no le permite, no merecerían siquiera mención en un libro escéptico, o en el mejor de los casos tendrían un tratamiento casi despectivo. Por suerte para el lector, Agostinelli ha superado su etapa de inquisidor y/o desmitificador estricto, por lo que trata a los protagonistas con respeto, obteniendo así muchos datos que podrían haber pasado desapercibidos. Quizá algunos (yo mismo) desearíamos que les hubiese “metido los dedos” un poco más (por lo menos, a los que aún viven), para que respondiesen a la gran duda de tales relatos: en qué se basan ellos mismos para creer lo que creen.

En otras ocasiones, como en el caso de las mutilaciones de ganado, Agostinelli coloca en su justa dimensión las explicaciones oficiales sobre el ratón hocicudo (nunca hubo ninguna investigación o informe serio que las respaldase) pero diría no actúa con el mismo celo respecto a las explicaciones no convencionales. Menciona propuestas tan ridículas que quizá considerase innecesario echarlas por tierra; no obstante, hubiese merecido la pena al menos documentarlas un poco más y comprobar cuánto de verdad había en ellas.

En otras palabras, se trata de un libro en el que cada cual puede encontrar razones para apoyar sus propias creencias sobre el fenómeno ovni y los extraterrestres, aunque al mismo tiempo se verá expuesto a otras razones contrarias que las cuestionan. Si logra conjugar ambos extremos, habrá merecido la pena.

Quiero terminar parafraseando al autor:

Cuando un ufólogo muere, se pierden decenas de historias como las que he atrapado en este libro.

Para evitarlo, existen también organizaciones como la española Fundación Ikaros, uno de cuyos objetivos fundacionales es precisamente ese, preservar los esfuerzos de todos los ufólogos, sean cuales sean sus creencias y vivan donde vivan.

Originalmente publicado en Anuario CdU (2009). Ed. Fundación Ikaros, España.

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