“Invasores” en Victoria

El pasado sábado 28 de agosto, presenté en Victoria, Entre Ríos, INVASORES – Historias reales de extraterrestres en la Argentina. El encuentro fue organizado por mi amigo, el periodista Claudio V. González y tuvo lugar en el cálido auditorio de la Agrupación Cultural Victoria (ACV). Ese día me acompañaron Claudio (foto) y una de las grandes Sigue leyendo

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“Invasores” no está más en librerías, pero vive en este blog

Pasaron varios meses desde la salida de Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Sudamericana, 2009) y pocas librerías poseen ejemplares. Estrenos cinematográficos sobre el tema como Avatar (comentada aquí por el autor) dieron pie a artículos como el de Natalia Gelos en el suplemento ADN de La Nación, cuya mención al libro disparó las visitas a este blog. Casi tantas como cuando el Negro Alejandro Dolina bromeó con la portada. Para los recién llegados, vale una respuesta general: se puede solicitar copia del libro aquí.
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Cobertura de La Nación OnLine

La Nación OnLine cubrió la presentación en Buenos Aires de Invasores el 7 de mayo de 2009 y realizó el siguiente clip:

http://videos.lanacion.com.ar/video9450-historias-extraterrestres

Invasores en “Magia Crítica”

El siguiente texto corresponde a la presentación de Invasores en el blog del autor, Magia Crítica, el 19 de abril de 2009. El autor luego advirtió que ese mismo día hubiera cumplido años su madre, Mirtha Zamudio, coautora de corazón del libro.

Ya pasaron tres años desde que decidí irme de Editorial Perfil. Allí, en el edificio de Chacabuco y Diagonal Sur, custodiado por la mirada severa y olvidada de José Luis Cabezas, había pasado diez años de mi vida. También pasaron otras cosas. Amores de pasillo, amigos entrañables, hastíos inimaginables. El lector disculpará que confíe ciertas desdichas, sólo ruego considerar que pasé diez años ahí metido. En Perfil fui secretario de redacción de la revista Descubrir, edité los coleccionables de Noticias, cubrí las Asambleas Populares para El Cacerolazo de Andrés Cascioli y lanzamos al mercado la revista masculina Hombre (juro que al principio era menos chancha).
El último lanzamiento fue NEO. Hacer una publicación atractiva sobre ciencia y tecnología fue todo un desafío. Alejandra Folgarait, Fernanda Mel, Sebastián Catalano, Verónica Engler, Nilda Martínez, Victoria Arias y más de veinte colaboradores fueron parte de aquella aventura memorable.
Concluido el ciclo en Perfil, me dije: “Bué, ahora tengo que terminar alguno de los libros que tengo empezados.” Por eso, cuando nos juntamos con Pablo Avelluto, gerente de Editorial Sudamericana, llevé cuatro carpetas. Ninguna de ellas era “INVASORES. Historias reales de extraterrestres en la Argentina”, título de mi primer libro, que sale el 1º de Mayo.

ETNOGRAFÍA FREAK. La consigna de Avelluto fue clara: “Quiero que escribas diez historias increíbles sobre ovnis”. Yo había ido con otras ideas. Quería completar mis apuntes sobre gurúes de cultos exóticos, una guía para orientar al consumidor de falsas ciencias o pulir mi bitácora de encuentros con freaks. No quería saber nada con los ovnis. Tenía unas cuantas perlas cultivadas, pero ya le había dedicado demasiados años al asunto. Quería mirar hacia otro lado. “Con todo lo que escribiste sobre el tema alcanza, revisalo y rearmalo”, me dijo el editor.

“Revisalo y rearmalo”. Decir eso es fácil. Otra hacerlo. Para mí, era empezar de cero. Y así empezó el libro, casi como una misión. A mitad de camino entre la arqueología y la cruzada apostólica. Tenía que reinvestigar las mejores historias. Deshojar recortes de diarios amarillos, quebradizos. Hamacarme en archivos ajenos y lejanos. Buscar gente que no sabía si vivía. Llamar a Dios y María Santísima.

La obra requería hacer, por lo menos, cincuenta entrevistas. Flor de laburo. Varias veces estuve por desertar. Gracias a la nostalgia, que con la curiosidad son las únicas consejeras internas que te empujan hacia el futuro, me entusiasmé; junté coraje y me embarqué en una investigación frenética. Empecé a revisar carpetas viejas, a llamar a la gente, a viajar. Pero como en realidad nadie me corría, entré en cada historia despacito, yendo no por autopista sino por colectora. Viajar, conversar y explorar los recodos maravillosos de los seres humanos fue también redescubrir el placer de la crónica. Andar por sus lugares le da gustito y color a sus vidas. Al cabo de un año y medio tuve catorce historias inéditas. Me costó seleccionar diez y quedaron once. Todas me atraparon por igual. ¿Por qué? No elegí ninguna que no mereciera una película. Ese fue el lema que perseguí durante el proceso extravagante, obsesivo y delicioso cuyo resultado estará en pocos días en las librerías.

OVNI AL PASADO. Cuando en 2008 regresé a Victoria, Entre Ríos, todo había cambiado. En 1991, cubrí la historia para la revista Conocer y Saber (luego Conozca Más). Por entonces los ovnis estaban vivos. Dieciséis años después había un Museo, el Museo Ovni de Victoria, y una mujer, Silvia Pérez Simondini. Ella y su adorada hija, Andrea, me llevaron al cerro La Matanza a ver entre las estrellas luces a las que llamaron ovnis y las vi, pero juro que fue más esclarecedor notar que la vida de Silvia merecía un capítulo íntegro.
Otras dos vidas, la de dos hermanos espiritistas, Jorge y Napy Duclout, se fundían con los orígenes del culto extraterrestre en la Argentina. El único familiar vivo residía en una casucha al pie de la Cordillera de los Andes, en Santiago de Chile y fui, acompañado por el periodista Diego Zúñiga.

Pablo Kittl Duclout, físico-matemático de la Universidad de Chile, me abrió los ojos al fascinante destino de sus tíos, protagonistas del primer avistaje anunciado de un plato volador desde la azotea del edificio Kavanagh, en 1954. Estos seres venían de Ganímedes, la mayor luna de Júpiter. Dos años antes un espíritu les reveló la existencia de una tecnología superior. Tan extraordinarias fueron aquellas revelaciones que inspiraron a Napy para que filmara la primera película argentina en 3D, “Buenos Aires en relieve” (1954).
Una vieja fijación por el caso Vidal, la aventura del matrimonio teleportado desde Chascomús a México, me absorbió durante meses. Horas de charla con Anibal Uset, director de Che Ovni, el primer cineasta argentino que viajó por el mundo para rodar una comedia basada en lo que se rumoreaba sobre los extraterrestres en los años sesenta, y otras tantas con Martín Rappallini, por entonces un joven escribano acusado de silenciar la verdad sobre la legendaria abducción matrimonial, justificaron otro capítulo. El Muñeco Mateyko, Pipo Mancera, Javier Portales, Cuchuflito, Jorge Sobral, Marcela López Rey, Erika Wallner y Perla Caron fueron las estrellas de la versión cinematográfica de la historia. ¿Una reliquia? Y, sí. La odisea olió a rancio hasta cuando supe que Catherine Fulop, en los noventa, había protagonizado una curiosa remake. En España ella también había sido convencida de haber sido teleportada por extraterrestres.

LO MEJOR YA FUE. Viajé a Mendoza y Mar del Plata para reencontrarme con Villegas y Peccinetti, los empleados del Casino que una madrugada de 1968 no llegaron a casa porque fueron interceptados por cinco humanoides y su nave. Otra historia fabulosa. Porque, en el paso a paso, me hizo sufrir, me hizo reír y también me quise morir. Las visiones del chupacabras y la oleada de mutilaciones de ganado secuestraron mi atención en Santa Rosa, La Pampa, y ya que estaba reconstruí la saga del chacarero a quien un ovni le chupó el celular. También me sumergí en la epopeya de don Francisco García, el “marciano por parte de madre” que en 1973 anunció el descenso de 50 naves (50, ni 49 ni 51) sobre la Laguna de Chascomús. Mis nebulosos recuerdos de la entrevista que le hicieron en Teleshow me eyectaron a Chascomús, adónde fui a verificar si en el Club de Pescadores seguía el balcón desde donde quisieron tirar al gurú cuando las naves no aparecieron, y volví sobre la pista de Normando Anuar Busefi, compañero de profecías de García y ahora exiliado en la habitación de un hospicio, convertida en Cuartel General del Universo.

Anduve por los parajes donde un vagabundo galáctico se encapuchó para decir que él -el afamado Comandante Clomro– es la encarnación de un ser de otro mundo. Una noticia: aunque no lo busqué ni lo esperaba, me reveló un secreto y su identidad, hasta ayer inexpugnable. También visité el geriátrico donde se hospeda Martha Green, una anciana hermosa que en los cincuenta fue arrebatada de la Tierra por Enis, su amante de otra dimensión, mientras su esposo -un militar peronista- era acosado por la dictadura de Aramburu.

Qué quieren que les diga: vivir, investigar y escribir las historias que son parte de “Invasores” fue una de las cosas más entretenidas que hice en mi vida. También fue una experiencia reveladora. Escribir es investigar, pensar, atar cabos, descubrir. Ahora parece que el libro tendrá lectores. Para ellos leerlo será… ¿Qué será? ¿Qué sucederá? Ni idea, ese es otro misterio pendiente. Pero prometo que no me va a importar, y no me va a importar porque lo mejor ya pasó. Lo mejor fue hacer “Invasores” y ahora poder pensar en las invasiones que siguen.

El día de la presentación

El 7 de mayo de 2009 -tras un original prólogo del escritor, poeta y periodista Daniel Riera- Alejandro Agostinelli se refirió a Invasores. Esa noche inolvidable para el autor, el salón del almacén-gourmet de Geson, en Angel J. Carranza 2266, rebalsó de amigos, periodistas, escritores y ufólogos.

Serie de culto. “Los invasores… seres extraños de un planeta que se extingue. Destino: La Tierra. Propósito: adueñarse de ella.” Casi en estado de trance, el periodista y escritor Daniel Riera comenzó a recitar la introducción de la serie Los invasores en el comienzo de la presentación del libro Invasores, de Alejandro Agostinelli. Riera les pidió a los asistentes que repitieran la frase varias veces como si se tratara de un mantra. Más tarde, el autor sorteó algunos discos grabados con los temas musicales que se mencionan en el libro. El salón de Palermo donde se realizó el encuentro estaba decorado con muñecos con forma de aliens y naves espaciales.

Fuente:

Revista ADN. Suplemento del diario “La Nación”, 23 de mayo de 2009.

“Invasores” en la tierra del Sol y del buen ovni

El recibimiento de Invasores en Mendoza fue de esas experiencias difíciles de olvidar. Varias entrevistas televisivas y radiales, la portada del suplemento espectáculos del diario Los Andes para una excelente nota de la colega Mariana Guzzante (ya traducida al inglés por Scott Corrales) y otra entrevista de Fernando Toledo en el Diario Uno. Pero, sobre todo, estaba feliz por celebrar el reencuentro con viejos y nuevos amigos: mis anfitriones de la Revista PPP (Pablito Lozano, Romina Cuqui, Beto Sabattini y Daniel Postizzi), el pastor-científico Fernando Saraví, mi madrina de la vida, Susana Tampieri, el amigazo Miguel Títiro y su esposa Ana, y el músico Rodo Castagnolo, la mejor herencia que recibí en vida de Nacho Cabria. Todos ellos, el domingo 31, estuvieron en la cantina Los Dos Amigos para escuchar la historia de Juan Carlos Peccinetti y Fernando Villegas, entre otras del libro. Los empleados del Casino de Mendoza, protagonistas de Mensaje de Ganímedes, sexto capítulo de Invasores, al final no vinieron. Me dieron razones atendibles. “Otra vez será”, dijo Peccinetti, quien acusó enfermedad. Villegas tenía mal a su mujer. Tras leer las entrevistas del domingo, me llamó para agradecer y acotó: “Eppur si muove”. Tampoco dio señales de vida Victorio Corradi (sobre él, hay más en este blog), ufólogo oficial de la tierra del Sol y del buen ovni. Sí vino el principal investigador del caso, el vicecomodoro retirado Luis Cunietti. El militar, cuando era teniente de la Fuerza Aérea Argentina, realizó una completa pesquisa a pedido de la Junta de Seguridad Aérea. Tras refrescar las conclusiones a las que llegó en su época, se perdió en recuerdos más bien humorísticos sobre sus persecuciones aéreas a unos enanitos verdes, como apoda la cultura menduca a los marcianos, cualquiera sea su raza o linaje. Un público participativo y atento coronó esa formidable noche.

Primera publicación: “Ninguna felicidad es permanente”, en Magia Crítica, 4 de junio de 2009.

Notas relacionadas:

Victorio Corradi: “El caso de Villegas y Peccinetti fue real, sucedió y hubo un problema”

Rodolfo Braceli sobre el caso Villegas-Peccinetti